LAS CARAVANAS DE MIGRANTES CENTROAMERICANOS

El viernes 12 de octubre de 2018, en la terminal de autobuses de San Pedro Sula, una de las ciudades más violentas del mundo, se reunió un grupo de personas para emprender la marcha hacia el Estados Unidos como una desesperada manera de escapar del desempleo y la violencia de Honduras.

 Con el lema ‘No nos vamos porque queremos, nos expulsa la violencia y la pobreza’, el sábado 13 de octubre de 2018, alrededor de 1.600 migrantes iniciaron su recorrido con el objetivo de llegar a Estados Unidos. Al llegar a la frontera entre Honduras y Guatemala sumaban cerca de 4.000. Con el paso de los días los integrantes de la caravana sumaban alrededor de 7.000 personas, entre los cuales había también guatemaltecos y salvadoreños.

La migración hondureña a Estados Unidos no es nada nuevo, pues diariamente unos 400 hondureños abandonan su país de manera irregular, sin embargo, nunca se había visto una caravana de migrantes tan masiva.

El sueño de los que integran la caravana es el mismo de todos los que salen diariamente de Honduras: arribar a Estados Unidos, esa tierra prometida en la que esperan trabajo, salud y bienestar. Y ello sin temer al presidente Donald Trump, extremadamente duro con la inmigración ilegal. La mayoría parece estar motivada por una suerte de fe ciega nacida de la desesperación: una convicción de que esta es su mejor oportunidad para escapar de las dificultades de sus países para poder construir una vida mejor.

Honduras mantiene el promedio de pobreza extrema más alto de la región centroamericana, de acuerdo con los datos del Banco Mundial. Según el organismo financiero, este país promedia una tasa de 60,9% de población que vive en la pobreza. Y uno de cada 5 hondureños vive en pobreza extrema.

La caravana migrante se formó en la ciudad más violenta del mundo, San Pedro Sula, con una tasa de homicidios de 142 por cada 100,000 habitantes.

El lunes 15 de octubre los miembros de la caravana cruzaron la frontera con Guatemala.

El jueves 18 de octubre llegaron a la Ciudad de Guatemala. Se estima en 5 mil los migrantes que pernoctaron esa noche en Ciudad Guatemala. El viernes 19 de octubre la caravana llegó a la frontera con México.

El gobierno de Honduras acusa a Bartolo Fuentes, periodista y exdiputado por el partido de izquierda Libre, de ser el incitador de la Caravana con fines políticos. Fuentes, por su parte, acusó al gobierno de estar buscando chivos expiatorios para no reconocer que en Honduras se vive una tragedia humana.

El 15 de octubre, en Esquipulas, Bartolo Fuentes fue detenido por autoridades guatemaltecas. Estuvo detenido durante 72 horas y luego fue deportado a Tegucigalpa. Actualmente está exiliado ya que el gobierno busca encarcelarlo.

Lo que no se puede negar es que esta caravana masiva de migrantes ha puesto en evidencia ante el mundo los problemas estructurales de Honduras.

Trump exigió que Hernández detuviera la caravana, aunque los migrantes ya estaban en Guatemala. Aun así, el presidente estadounidense amenazó con eliminar la ayuda económica a Honduras si no frenaban la caravana.

Aparentemente, esto provocó pánico en el gobierno hondureño. El presidente Juan Orlando Hernández, para congraciarse con su patrón, Donald Trump, señaló que la misma fue planificada con fines políticos, y que estaba siendo financiada desde Venezuela para desafiar la soberanía de Estados Unidos. Después dijeron que quien la financiaba era el multimillonario estadounidense George Soros. Pero todas estas mentiras cayeron por su propio peso.

 El viernes 19 de octubre, al llegar al puente que divide Guatemala de México, la caravana se topó con una valla y elementos de la Policía Federal mexicana que la detuvieron. Hubo momentos de tensión y disturbios. La policía lanzó gases lacrimógenos y los migrantes lanzaron piedras.

Sin embargo, tras horas de forcejeos, los migrantes lograron derribar las vallas y entrar al país. Caminaron a paso firme y muy rápido. A pesar de que había niños, ancianos y personas en silla de ruedas o muletas.

Una parte de los migrantes se quedó en el puente pidiendo refugio a México. Les tocó estar ahí muchas horas sufriendo el terrible calor. Durmieron dos noches sobre el asfalto, a la intemperie. No tuvieron acceso a agua corriente, ni a sanitarios. Algunos sufrieron de diarrea y algunas mujeres se desmayaron.

Los demás siguieron su larga travesía por México descansando en algunos pueblos y ciudades en donde la población, organizaciones, autoridades municipales y la Iglesia Católica les otorgaron apoyo como comida, agua, ropa, atención médica y espacios para descansar y dormir.

El martes 23 de octubre, en el trayecto Tapachula – Huixtla un joven hondureño de 25 años, miembro de la caravana, perdió la vida, tras caer de un vehículo en movimiento. Dos días antes, el 21 de octubre, en Guatemala, otro migrante murió en las mismas condiciones.

Ese mismo día, trabajadores del municipio de Huixtla rociaron insecticida a los integrantes de la caravana. A pesar de que existe un protocolo para realizar estas fumigaciones, como el evitarlas cuando hay personas cercanas y alimentos a la intemperie.

El 24 de octubre y ante el avance de la caravana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que su país nunca aceptará a quienes ingresen ilegalmente a su territorio. También anuncio el envío de 800 efectivos a la frontera para apoyar a la patrulla fronteriza ante el arribo de la caravana.

El sábado 3 de noviembre la caravana entró al estado de Veracruz. Ese mismo día, el gobernador de dicho estado, Miguel Ángel Yunes, ofreció 150 buses para que la caravana se trasladara a la Ciudad de México. Sin embargo, dos horas después retiró su ofrecimiento.

Los integrantes de la caravana siguieron caminando y el martes 6 de noviembre llegaron a la Ciudad de México donde fueron albergados en el complejo deportivo Magdalena Mixhuca, donde las autoridades instalaron carpas para albergarlos en ellas.

En el lugar se instalaron numerosas organizaciones civiles, autoridades de la Ciudad de México, congregaciones religiosas, la Arquidiócesis y Cáritas que ofrecieron diferentes servicios a la caravana de migrantes, como información sobre las solicitudes de refugio, llamadas gratuitas a familiares, juegos para los niños, atención médica, alimentación, medicamentos y ropa.

Debido a que no había consenso sobre la ruta a seguir se realizó una asamblea, en la que se abordaron varios puntos, tales como el proceso de asilo en Estados Unidos. Como la mayoría persistió en la idea de llegar a Estados Unidos, los organizadores llamaron a permanecer unidos.

Ese mismo martes 6 de noviembre una nueva acusación contra el gobierno de Juan Orlando Hernández sale a la luz pública, y esta vez de su tutor, el gobierno de Estados Unidos. Donald Trump, presidente norteamericano en un discurso público dijo que su país paga centenares de millones de dólares a Honduras y que muy probablemente se lo roban porque no ven resultados palpables para detener la migración.

El viernes 9 denoviembre se hizo oficial la orden del presidente Trump que prohíbe las solicitudes de asilo a migrantes que ingresen ilegalmente a Estados Unidos porla frontera sur.

La caravana se quedó una semana en la Ciudad de México. Pero el lunes 12 de noviembre alrededor de 4,000 personas arribaron al auditorio Benito Juárez de Guadalajara, Jalisco. La ONU estimó que al inicio la columna humana estaba compuesta por 7.000 migrantes, pero durante el viaje se fraccionó y un importante número de ellos solicitó asilo en México o claudicó y pidió el retorno voluntario a sus países.

En la madrugada del jueves 15 de noviembre comenzó a llegar la caravana a Tijuana en buses proporcionados por los distintos gobiernos de los estados por donde iban pasando. Fueron más de 4.300 km los que tuvieron que recorrer y más de un mes para llegar hasta este punto fronterizo.

Los migrantes se han concentrado en el centro deportivo Benito Juárez, a unos pasos de la frontera internacional. Las familias con niños pequeños duermen en colchonetas en un gimnasio techado. Otros, a ras del piso en unas enormes carpas blancas o en casas de campaña que les han regalado. Hay muchos que duermen bajo plástico o directamente a la intemperie. En los albergues ya no cabe una persona más.  Dentro de pocos días se sumarán por lo menos 2,000 migrantes más, quienes ya están cerca de Tijuana.

Se han presentado incidentes que ponen de manifiesto que una parte de los habitantes de Tijuana no los acepta en su territorio. Ha habido expresiones de racismo, de discriminación y de Xenofobia. ¡Les gritan “! ¡Perros! ¡Muertos de hambre!!Regresen a su país! Durante la primera noche, mientras dormían en el gimnasio, un grupo de personas lanzaron piedras al techo de lámina y gritaron que no los querían en la ciudad. El rechazo se debe al miedo que tienen a que los migrantes les quiten trabajo a los locales y pueda haber un aumento de la inseguridad en el lugar.

Los migrantes podrían estar aquí por un largo tiempo. Todo dependerá de la velocidad con la que Estados Unidos reciba y analice las solicitudes de asilo. 

LA SEGUNDA CARAVANA

El éxito de la primera caravana ha inspirado a otros migrantes a organizarse para viajar en grupos numerosos. Esto revierte la lógica establecida desde hacía muchos años de la migración centroamericana a Estados Unidos: en vez de tratar de moverse sin ser detectados, algunos migrantes han decidido sacrificar la invisibilidad por la seguridad de viajar en grupo.

El martes 16 de octubre otra caravana de más de mil hondureños salió de Honduras la, cual espera alcanzar a la primera. Cuando partió estaba compuesta por 350 viajeros, pero cuando cruzó la frontera con Guatemala ya había crecido a alrededor de 1,500.

El 17 de octubre, el gobierno de Honduras cerró el paso fronterizo con Guatemala para evitar que más personas se sumaran a esta “Caravana migrante”. Miembros de la Policía Nacional y del Ejército montaron guardia en la frontera para impedir que esta caravana cruzara hacia Guatemala.

Honduras reabrió el martes 23 de octubre el punto fronterizo y los 1,500 migrantes hondureños, traspasaron el control policial hondureño.

Pero más adelante se toparon con un puesto de control guatemalteco, integrado por agentes de la Policía Nacional Civil y del Ejército, con el fin de disuadir a los 1,500 caminantes para retornar a su país. Pero los migrantes también consiguieron eludir este retén tras hablar con las autoridades.

Los migrantes siguieron la marcha con el fin de cruzar el territorio guatemalteco. Llegaron a la capital de Guatemala el miércoles 24 de octubre. El jueves 25 de octubre salieron hacia la frontera con México.

Alrededor de las 12 del domingo 28 de octubre, unos dos mil migrantes se concentraron en la entrada del puente fronterizo. Ahí se encontraron con una reja que demarca el límite del territorio guatemalteco.

Frente a la reja, decenas de policías guatemaltecos, equipados con equipo antimotines, les cortaron el paso. Los migrantes, en su mayoría hombres jóvenes, confrontaron a los uniformados. La policía guatemalteca atacó con gases lacrimógenos y los migrantes respondieron con palos y piedras. Al final los migrantes lograron derribar la reja y cruzaron el puente fronterizo, hasta llegar a la puerta de entrada a México.  

 Sin embargo, no pudieron pasar porque fueron contenidos por vallas que colocó el gobierno mexicano. Aquí también los migrantes lanzaron contra los policías mexicanos piedras y otros objetos, y los uniformados mexicanos respondieron con gas lacrimógeno y balas de goma.

Resultado de este forcejeo fue la muerte de un joven hondureño de 26 años, varios heridos y otros intoxicados por el gas.

Es en este momento en que el gobierno mexicano anuncia el plan “Estás en tu casa” para dar condición de refugiados a los migrantes de la caravana a condición de quedarse en los estados de Chiapas y Oaxaca. Pero en respuesta los migrantes dijeron que este no respondía a las causas de su éxodo y exigieron libertad de movimiento dentro del territorio.

El lunes 29 de octubre, los miembros de la caravana formaron una cadena humana y caminaron a través del río Suchiate. Siguieron su marcha y el lunes 12 de noviembre en la noche llegaron a la Ciudad de México y fueron alojados en la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca, donde autoridades de diversas alcaldías y organizaciones civiles y religiosas iniciaron su atención.

Permanecieron aquí cuatro días y el viernes 16 de noviembre a las cinco de la mañana salieron con rumbo a Guadalajara.  Después de permanecer un día en Querétaro, llegaron en horas muy tempranas del domingo 18 de noviembre a Irapuato, Guanajuato.

LA CARAVANA SALVADOREÑA

Es una caravana formada por unos 600 migrantes que salió el domingo 28 de octubre de la Plaza Salvador del Mundo de la capital salvadoreña, con rumbo a los Estados Unidos.

La caravana está integrada por menores de edad, mujeres, jóvenes y adultos. En su paso por Guatemala murió un miembro de la misma, debido a problemas respiratorios. Según ciertas fuentes hasta el 31 de octubre esta caravana ya había alcanzado el número de 2,000 integrantes.

A las cuatro de la madrugada del viernes 2 de noviembre, esta caravana llegó hasta el portón que protege la entrada al puente sobre el río Suchiate, en Guatemala, con la intención de cruzar hacia territorio mexicano.

Un representante de la caravana se comunicó con el cónsul de El Salvador para pedirle que intercediera para que dejaran a la caravana cruzar unida y no la separaran en grupos, como querían las autoridades guatemaltecas. Dos horas después el cónsul tomó el altavoz para decir que los portones serían abiertos para el paso, siempre que el grupo mantuviera el orden al ingresar. 

Al llegar al lado mexicano, la caravana se encontró con el portón cerrado y custodiado por la policía mexicana. Un delegado de la autoridad migratoria de dicho país tomó la palabra para indicar que “México no es un país de paso” y que todo el que ingrese deberá registrarse y solicitar un refugio por 45 días.

Ellos insistieron en no querer documentos de refugio mexicanos y que únicamente quieren que les permitan el libre paso hasta llegar a la frontera con Estados Unidos. El delegado mexicano les explicó que en su país no existe el libre tránsito. Los salvadoreños se negaron a aceptar las condiciones. Y a las 11:00 de la mañana cruzaron el rio Suchiate.

Siguieron su recorrido hasta el lunes 13 de noviembre en la madrugada que llegaron al estado de Veracruz. Aquí se le unió al contingente de 1,800 personas el sacerdote y activista Alejandro Solalinde, quien comenzó una campaña para recolectar fondos para el alquiler de autobuses para el traslado de los migrantes a la Ciudad de México.         

Los 1,800 migrantes, en su mayoría salvadoreños, llegaron la madrugada del miércoles 14 de noviembre a la Ciudad de México, a bordo de 19 autobuses, y fueron alojados en el Deportivo Magdalena Mixhuca.

El sábado 17 de noviembre un contingente de alrededor de 600 personas salió de la Ciudad de México tratando de alcanzar a la segunda caravana de hondureños, la cual salió ese día de Querétaro hacia Guanajuato.

Los 650 migrantes salvadoreños que permanecen en la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca, serán reubicados. Este pequeño grupo valora el ofrecimiento que les hizo el padre Alejandro Solalinde de establecer un puente aéreo México-Canadá, a fin de buscar empleo y seguridad en esa nación.

A MODO DE REFLEXIÓN

Estas marchas al lograr su objetivo de llegar hasta la frontera con Estados Unidos han sentado un precedente muy claro: huir en masa, por los caminos que antes eran prohibidos para ellos, es la forma más segura de atravesar uno de los países más peligrosos de América Latina: México.

Las imágenes de esta migración masiva muestran el poder de viajar en grupos grandes. Las mujeres se sienten lo suficientemente seguras para llevar a sus hijos. En los ríos con fuertes corrientes, las personas forman cadenas humanas para lograr cruzarlos haciendo realidad el refrán de que “La unión hace la fuerza”. El viajar en grupos numerosos les da el valor para enfrentarse a las autoridades que intentan prohibirles el paso.

Juntos, el viaje también es más barato. Al viajar en grupos, los migrantes pueden evitar la estructura de coyotaje y del crimen organizado, que durante años han controlado el trayecto al cobrar miles de dólares. Durante su recorrido los grupos también han recibido mucho apoyo por parte de los gobiernos, de las organizaciones de la sociedad civil, de la Iglesia Católica y de los ciudadanos. Estas caravanas han hecho emerger el sentido de la solidaridad, aun si en Tijuana hay pequeños grupos que los rechacen.

Su viaje masivo hacia Estados Unidos ha hecho resonar profundamente la realidad de la región norte de Centroamérica donde cientos de miles de personas han huido en los últimos años para escapar de la violencia y la represión política, así como de la pobreza exacerbada por la falta de empleos, la sequía y los problemas con los cultivos.

Los nadies de Centroamérica han dejado al desnudo la realidad de sus países, y, sobre todo, la inoperancia y la corrupción de sus gobiernos. Sin presente y sin futuro en sus países, miles de centroamericanos decidieron salir a buscar una mejor vida para ellos y los suyos o, en muchos de los casos, simplemente salir a buscar vida.

El hecho de que el presidente Trump haya endurecido las leyes contra la inmigración y a pesar de sus mensajes agresivos en contra de estas caravanas, las mismas no se hayan detenido y hayan llegado hasta Tijuana, y que estén dispuestos a luchar hasta lograr su ingreso a Estados Unidos, demuestra que la terquedad de los pobres es más fuerte que las amenazas de cualquier Faraón y es capaz de derribar cualquier muro.