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Hoy destacamos… la figura del padre Stanley Rother

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Misionero estadounidense, asesinado por un escuadrón de la muerte en Guatemala en 1981, por su trabajo de evangelización y promoción en favor de los más pobres. Fue beatificado como mártir el sábado 23 de septiembre de 2017 en Oklahoma City, Estados Unidos de América.

El Padre Stanley Rother nació el 27 de marzo de 1935 en un pequeño pueblo llamado Okarche, ubicado en el estado de Oklahoma (Estados Unidos). Fue ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1963.

En 1968, llegó a Santiago Atitlán, donde comenzó su misión entre el pueblo Tzutuhil. Cuando los otros sacerdotes abandonaron el lugar, la labor pastoral se hizo una carga bastante pesada. Celebraba más de mil bautizos al año y cerca de 3,000 comuniones semanales. Además de sus deberes pastorales, tradujo el Nuevo Testamento al idioma Tzutuhil y comenzó la celebración regular de la Misa en esa misma lengua.

Pero el P. Stanley se dio cuenta de que como sacerdote no sólo estaba llamado a celebrar la Misa, sino también a ayudar en el trabajo cotidiano de los campesinos. Compró una finca para una cooperativa, construyó un granero, una escuela, un hospital y montó la primera estación de radio, cuya señal llegaba hasta los pueblos más remotos.

A partir de finales de los años 1970, el P. Rother se dedicó también a la lucha contra las injusticias cometidas contra los indígenas, con lo que se ganó enemistades, contra él y contra sus colaboradores.

Entre los años 1980 y 1981, el Padre Stanley veía como sus feligreses y sus colaboradores eran secuestrados o asesinados. Incluso su nombre estaba en la lista negra. Sin embargo, nada de esto lo amedrentó. Se mantuvo firme y se convirtió en el apoyo de su pueblo.

El 28 de julio de 1981, fue asesinado en la casa parroquial por un escuadrón de la muerte. A la 1:30 a.m. entraron tres hombres que habían venido a secuestrarlo. Él se resistió. Luchó durante 15 minutos hasta que le dispararon dos veces.

Él sabía que lo tenían en la lista para asesinarlo, pero su deseo de estar en Santiago Atitlán era más fuerte que las mismas amenazas. Con él a su lado, el pueblo se sentía también fortalecido. Como un verdadero apóstol de Jesucristo se mantuvo al lado de los que amaba; regó con su sangre la tierra bendita de los maya tzutuhiles.

El cuerpo del P. Rother fue trasladado a Okarche, Oklahoma, donde está enterrado. Pero, a petición de la población Tzutuhil, su corazón fue enviado a Santiago Atitlán y se mantiene bajo el altar de la iglesia donde ejerció su ministerio sacerdotal.

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Hoy destacamos… la figura de Alfonso Stessel

El padre Stessel nació en Wilsele, Bélgica, el 13 de enero de 1929. Hizo sus primeros votos en Scheut el 8 de septiembre de 1949. Fue ordenado sacerdote el 12 de septiembre de 1954. Su primer país de misión fue el Zaire hacia donde salió el 16 de noviembre de 1955.

Los primeros años trabajó en Luambo (diócesis de Kananga) como misionero itinerante y capellán de la JAC (Juventud Agrícola Católica.

En 1960 trabajo en Kananga como capellán de la JOC (Juventud Obrera Católica).

En 1971 trabajo en Bilomba (Diócesis de Luebo) como párroco donde impulso las CEBs.

En 1973 realizó estudios de desarrollo comunitario en el IRFED de Paris, y de desarrollo social en el Instituto Lumen Vitae de Bruselas.

A su regreso, en 1974, fue nombrado en Tshikapa (Diócesis de Luebo), como párroco de Saint Laurent, cargo que ejerció hasta su salida del país en 1985.

El 1 de mayo de 1986 llegó a Guatemala. El 21 de julio de 1986 fue nombrado miembro del equipo de la parroquia de El Calvario, Cobán. En 1989 fue nombrado párroco de Tierra Nueva.

El Gobierno Provincial había aceptado que a partir del 1 de enero de 1995, el padre Alfonso se jubilara y se fuera a vivir a orillas del lago Amatitlán donde alquilaría una casa para dedicarse a la contemplación y a la investigación de la cultura maya.

Pero el 19 de diciembre de 1994 a eso de las 9:15 p.m. a menos de 100 metros de la casa parroquial, cuando regresaba de una posada, fue asesinado por un desconocido frente a la escuela oficial mixta jornada matutina, ubicada en la manzana 13 y 17 de la colonia Tierra Nueva 1, conocida como “La Escuelona”.

Testigos oculares lograron identificar a tres hombres y a una mujer que iban detrás de él y posteriormente lo rodearon. Luego se escuchó el disparo. Todos ellos eran miembros de la mara que dirigía el “Comandante Iván”, que operaba en connivencia con la Mara Cobra.

El 13 de mayo de 1995 fueron detenidos Adán Ávila y Byron Arturo Sologaistoa Palacios de 20 años de edad (Pertenecientes a la mara del Comandante Iván) e Ingrid Jeannette Castillo Vega, de 19 años de edad, conviviente de Raúl de Jesús Ramírez Menjivar, principal sospechoso del caso, y Adán Ávila Palma, (Comandante Iván), hondureño de 24 años de edad.

Raúl de Jesús Ramírez Menjivar se convirtió en el principal sospechoso, porque en la investigación se logró determinar que él había vendido la grabadora que llevaba el padre Stessel el día de su asesinato.

El 13 de noviembre de 1996 fue capturado el ex guerrillero salvadoreño Raúl de Jesús Ramírez Menjivar, alias El Guanaco, quien confesó haber cometido el hecho por encargo de una señora llamada Dora, debido a que el padre Stessel le debía 3 mil quetzales por la construcción de varios pozos en algunas viviendas de la parroquia.

El 20 de marzo de 1997 fueron dejados en libertad todos los detenidos por falta de pruebas, excepto Raúl de Jesús Ramírez Menjivar e Ingrid Jeannette Castillo Vega.

El 5 de octubre de 1998 se declaró a Raúl de Jesús Ramírez Menjivar culpable por el delito de homicidio, y no por asesinato, y se le condenó a 20 años, cuando lo que se pedía eran 30 años de cárcel. A Ingrid Jeannette Castillo Vega se le declaró culpable por el delito de encubrimiento propio y se le condenó a 3 años, pero recuperó su libertad de inmediato al haber pagado de forma anticipada su pena.

Adán Ávila Palma, apodado “El Comandante Iván”, quien fue dejado en libertad, fue detenido después como sospechoso del asesinato de monseñor Gerardi.

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Hoy destacamos: Nuestra labor en Brasil

La misión CICM comenzó en 1963 en Nova Iguaçu en las parroquias Santa María y del Buen Pastor. Desde comienzos de su presencia, los misioneros tomaron en consideración las actividades sociales, la liturgia y un centro pastoral llamado C.E.P.A.C. (Centro de Pastoral Catequética), cuya influencia pronto se extendió a todo el país.

La misión tuvo una gran expansión y los misioneros tuvieron en cuenta los contextos sociopolítico, económico y cultural en los que eran llamados a anunciar la Buena Nueva. Ellos se integraron muy rápidamente como miembros de una Iglesia local llamada a afrontar una realidad hostil de pobreza, de asesinatos, de secuestros militares, de torturas, etc. La misión crecía comprometiéndose con el pueblo y comprometiéndose con él en su búsqueda de liberación, de justicia y de paz. La evangelización les ha permitido descubrir más profundamente la dimensión social y política de la fe formando la conciencia el pueblo en el contexto latinoamericano.

Actualmente, son 33 los CICM que están en Brasil, repartidos en cinco diócesis (Belo Horizonte, Duque de Caxias, Itabira-Fabriciano, Marabá, Nova Iguaçu). Las prioridades misioneras son tres: presencia misionera en los centros urbanos y en la región de la Amazonia con el fin de responder a los problemas que provoca el éxodo rural de los pobres hacia los centros industriales urbanos. A través de esta presencia, los misioneros buscan acompañarlos dentro de una comunidad eclesial acogedora y ayudarles a encontrar su identidad en tanto que individuos, ciudadanos y cristianos. La segunda prioridad es la opción por la justicia y la paz por la que la Congregación busca comprometerse en la promoción de los derechos humanos y de la integridad de la creación, con una atención especial a las minorías étnicas, tal que los “Noirs”. La tercera prioridad es la animación misionera y vocacional en la Iglesia local para la cual los misioneros buscan asumir su rol al interior de la Iglesia universal y animar la Iglesia local en su espíritu misionero ad intra y ad extra.